Localizan en El Carpio la estela de un guerrero de hace más de 3.000 años


La asociación Amigos del Museo Histórico de El Carpio trabaja para divulgar la existencia de una estela funeraria de un jefe guerrero de la época del Bronce final. Tiene una antigüedad de unos tres mil años y curiosamente se encuentra empotrada en el dintel de una puerta, concretamente en uno de los salones de la Torre fortaleza de Garci Méndez, construida en el 1.325 d.C.
Según los responsables del museo, el lugar de procedencia de esta antigua estela funeraria puede ubicarse con toda probabilidad en la cercana población de Alcocer, situada junto a la ermita de San Pedro. Este entorno histórico está ubicado a un kilómetro escaso de El Carpio, lugar donde, tras unas prospecciones arqueológicas llevadas a cabo por el área de Prehistoria de la Universidad de Córdoba, detectaron testimonios indiscutibles de un intenso poblado prehistórico en esta zona, el cual fue habitado por diferentes culturas hasta su posterior despoblamiento en la Baja Edad Media. Al parecer, por esta fecha se extrajeron y reutilizaron gran parte de sillares de molinaza, columnas o capiteles, las piezas que hoy día componen la emblemática torre que corona la atalaya de El Carpio. El colectivo de Amigos del Museo Histórico de El Carpio animan e invitan a los amantes de la historia a que conozcan y visiten "esta joya de la antigüedad en nuestro pueblo", comentan.
El alcalde, Francisco A. Sánchez, manifiesta que esta estela funeraria supone un hito más para engrosar el patrimonio histórico de la localidad, "en el que seguimos trabajando para que los turistas conozcan de primera mano nuestra oferta cultural y patrimonial".
Junto a otra aparecida recientemente en Montoro y que ha sido estudiada por la Universidad de Londres, la estela de El Carpio recoge perfectamente sobre una perfecta talla en la piedra, los diferentes momentos de la vida de un guerrero de hace más de 3.000 años. En la de El Carpio se aprecia perfectamente a un guerrero rodeado de su armamento.
Las estelas funerarias ocupan un puesto destacado en todas las construcciones explicativas de la Edad del Bronce y la colonización fenicia, así como en el desarrollo de la cultura tartésica.